El deportista Cuencano, afirmó en sus primeras declaraciones que “valió la pena todo el sacrificio”, sobre todo por haber dedicado menos tiempo a sus hijos. “He sacrificado mucho tiempo con mis hijos y las personas que me conocen saben cuánto los amo. Con el oro era la única forma que podía haber dicho que valió la pena. Gracias a Dios, valió la pena”
